Selección del gen Merle en la crianza canina: ¿Beneficio estético o riesgo para la salud? Descúbrelo aquí

La selección del gen Merle y sus diferentes variantes (alelos) es de gran importancia en la crianza canina. El alelo Merle (M o gen PMEL17), o alguna de sus variantes también dominantes, son responsables del patrón de manchas y la dilución del color del pelaje en muchas razas de perros, lo que lo convierte en un gen altamente deseable para muchos criadores. Sin embargo, es crucial tener en cuenta que la selección irresponsable del gen Merle puede tener consecuencias negativas en la salud de los perros.

La mutación Merle (en el gen PMEL17) es causada por la inserción de un segmento de ADN (tipo SINE o “short interspersed nuclear element») que varía en longitud. Y dependiendo de  qué longitud tenga va esa secuencia, será proporcional el efecto Merle sobre el ejemplar. Entre más larga la secuencia, más “Merlado” se mostrará.

Las variantes de la mutación Merle

El gen Merle tiene diferentes variantes basados en la longitud de la inserción, incluyendo el alelo silvestre (m), que produce un pelaje sólido sin manchas, y los alelos Merle (M), que producen un patrón de manchas características y dilución del color del pelaje, teniendo un efecto sobre el pigmento eumelanina (coloración negra), pero no sobre la feomelanina que da coloraciones rojizas o amarillas (Esto lo expliqué en el blog anterior 23-11). Por esto, ejemplares con la variante de coloración feomelanina como el rojo australiano en Border Collie, no van a mostrar en su fenotipo si son portadores o no, de una variante Merle (M).

Estas otras variantes del alelo Merle, como el alelo «cryptic» o «phantom» Merle, que no se manifiestan de manera evidente en el pelaje del perro, pero que pueden ser transmitidos a sus descendientes. Es decir, no es solamente que un ejemplar tiene la variante Merle o la variante “silvestre” o normal. Dentro de los últimos consensos, hablamos de 7 grupos de las variantes del gen Merle que dependen de la longitud de la variante: 

Efecto en la salud de ejemplares portadores o con dos copias de variantes Merle

Es importante destacar que la selección de perros que portan dos copias del alelo Merle puede llevar a problemas de salud, como sordera, ceguera y anomalías en el desarrollo ocular y auditivo. Por lo tanto, los criadores deben ser conscientes de estos riesgos y realizar pruebas genéticas para identificar portadores del alelo Merle y evitar cruzamientos que puedan producir descendientes afectados. 

Un resumen de los posibles riesgos en los cruzamientos se resumen en el siguiente gráfico:

Langevin et al. 2018

Por lo tanto, es importante que los criadores especializados tengan un conocimiento profundo de las diferentes variantes del gen Merle y sus implicaciones en la salud de los perros antes de seleccionar individuos para la reproducción. La realización de pruebas genéticas es una herramienta valiosa para identificar la presencia de variantes raras del gen Merle en los perros, lo que puede ayudar a reducir el riesgo de problemas de salud en la descendencia.

En conclusión, la selección del gen Merle y sus diferentes variantes debe ser realizada con responsabilidad por los criadores especializados. El uso indiscriminado del alelo Merle puede llevar a problemas de salud en los perros, por lo que es importante realizar pruebas genéticas como la que ofrecemos y evitar cruzamientos que puedan producir descendientes afectados. La crianza responsable puede garantizar tanto la apariencia deseada del pelaje como la salud y bienestar de los perros, asegurando una vida feliz y saludable para nuestros amigos caninos.

Pueden ahondar en el tema en la siguiente conferencia que realicé hace un par de años: Las variantes del gen Merle y su efecto en la salud canina

La selección del gen Merle en la crianza canina es un tema que ha generado mucha discusión en la comunidad de criadores. Este gen está asociado con la aparición de un patrón de coloración característico en el pelaje, que incluye manchas irregulares y una apariencia marmórea. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la selección del gen Merle y sus diferentes variantes (alelos) puede tener implicaciones importantes en la salud de los perros.

El gen Merle se encuentra en el locus M, y tiene dos alelos principales: M y m. El alelo M codifica para la proteína que produce el patrón Merle, mientras que el alelo m no produce este patrón. Sin embargo, también se han identificado variantes raras del gen Merle que pueden tener efectos negativos en la salud de los perros. Por ejemplo, el alelo Merle blanco (MMc) se asocia con una mayor incidencia de sordera congénita en algunas razas, como los Dálmatas.

Por lo tanto, es importante que los criadores especializados tengan un conocimiento profundo de las diferentes variantes del gen Merle y sus implicaciones en la salud de los perros antes de seleccionar individuos para la reproducción. La realización de pruebas genéticas es una herramienta valiosa para identificar la presencia de variantes raras del gen Merle en los perros, lo que puede ayudar a reducir el riesgo de problemas de salud en la descendencia.

Además, la ética y el bienestar de los animales deben ser una consideración clave en la selección del gen Merle. Los perros con un patrón Merle atractivo pueden ser altamente valorados en el mercado de la cría, pero los criadores deben recordar que la apariencia del pelaje no es el único factor importante en la calidad de un perro. La salud y el bienestar de los perros deben ser una prioridad en la selección de individuos para la reproducción.

En conclusión, la selección del gen Merle en la crianza canina debe ser realizada con cuidado y consideración de las implicaciones en la salud y el bienestar de los perros. Los criadores especializados deben tener un conocimiento profundo de las diferentes variantes del gen Merle y utilizar pruebas genéticas para evitar cruzamientos que puedan aumentar el riesgo de problemas de salud en la descendencia. La ética y el bienestar de los animales deben ser siempre una consideración clave en la cría de perros.

Finalmente, quiero decir gracias por leer estas líneas. Y también te invito a revisar, cuestionar, indagar la información que te doy… Y lo más importante, verifica en tu diario quehacer como criador/a.

Si quieres reenviar este correo a un amigo, responder a los mensajes, dar tu opinión, sugerencias, siéntete invitadisim@ a hacerlo.

¡Nos leemos en una semana!
Miguel

Referencias:

-«Merle Locus M», Genética Animal. Disponible en: https://geneticaanimal.co/producto/merle-locus-m/

-«Merle: A Dominant Coat Color Gene», American Kennel Club. Disponible en: https://www.akc.org/expert-advice/dog-breeding/merle-dominant-coat-Scolor-gene/

-Langevin M, Synkova H, Jancuskova T, Pekova S. Merle phenotypes in dogs – SILV SINE insertions from Mc to Mh. PLoS One. 2018;13(9):1–20. 

-Murphy SC, Evans JM, Tsai KL, Clark LA. Length variations within the Merle retrotransposon of canine PMEL: Correlating genotype with phenotype. Mob DNA. 2018;9(1):1–11. 

Blog genética 23-13. Aporta al bienestar de tus ejemplares y tú reputación como criador responsable al darle manejo a las enfermedades genéticas.

Imagínate que ha estado criando caninos durante años y orgullos@ de la calidad de tu crianza. Has construido una reputación como criador responsable y has establecido una base sólida de nuevas familias para los peludos. Sin embargo, has comenzado a notar que algunas de tus crías están experimentando problemas de salud que parecen ser hereditarios. Los costos de tratamiento veterinario están aumentando, las nuevas familias se sienten decepcionadas y se afecta la reputación de tu criadero.

La cría de caninos puede ser una tarea gratificante y emocionante, pero también puede ser desafiante y ardua. Uno de los mayores desafíos que enfrentan los criadores de caninos son las enfermedades genéticas que pueden aparecer en las camadas. Aunque la cría selectiva puede producir ejemplares con características deseables, también puede aumentar la probabilidad de que aparezcan enfermedades hereditarias.

Es importante recordar que las enfermedades genéticas pueden tener graves consecuencias para el bienestar de los ejemplares, para los criaderos en sí y las nuevas familias que los acogen. Los ejemplares afectados por enfermedades genéticas pueden experimentar dolor, sufrimiento y una calidad de vida reducida. Y esto se amplía a sus familias. Además, los costos de tratamiento para estas enfermedades pueden ser altos y las nuevas familias pueden sentirse decepcionadas o engañadas.

Es fundamental que los criadores de caninos sean responsables y estén informados sobre las enfermedades genéticas que pueden aparecer en sus líneas de cría. Conocer cuáles son las enfermedades genéticas más comunes en las razas que manejan. Esto significa realizar análisis genéticos para detectar enfermedades hereditarias (las que se pueden), seleccionar cuidadosamente a los perros para la reproducción y buscar asesoramiento y apoyo de expertos en genética animal.

Hay cerca de 300 enfermedades genéticas que se pueden detectar con un análisis sencillo a partir de folículos pilosos, raspado de la mucosa bucal o sangre. Aquí les dejo una lista que pueden consultar. 

Además, es importante que los criadores de caninos entiendan que la cría responsable implica más que simplemente criar ejemplares «bonitos» , de buen fenotipo. La salud y el bienestar de los ejemplares deben ser una prioridad en todo momento. Los criaderos que priorizan el bienestar de sus animales y trabajan para prevenir enfermedades genéticas son más propensos a construir relaciones a largo plazo con nuevas familias satisfechas y mantener una reputación positiva en la comunidad de criadores.

En resumen, las enfermedades genéticas pueden tener graves consecuencias para el bienestar de los ejemplares y para los criaderos. Sugiero a los criadores responsables deben estar informados sobre las enfermedades genéticas que pueden aparecer en sus líneas de cría y trabajar para prevenirlas. Esto significa realizar análisis genéticos, seleccionar cuidadosamente a los perros para la reproducción y priorizar el bienestar de los animales. Al hacerlo, los criadores pueden proteger la salud y el bienestar de sus perros, así como construir relaciones a largo plazo con nuevas familias felices y mantener una reputación positiva en la comunidad de criadores.

Finalmente, quiero decir gracias por leer estas líneas. Y también te invito a revisar, cuestionar, indagar la información que te doy… Y lo más importante, verifica en tu diario quehacer como criador/a.

Si quieres reenviar este correo a un amigo, responder a los mensajes, dar tu opinión, sugerencias, siéntete invitadisim@ a hacerlo.

¡Nos leemos en una semana!

Miguel

Blog 23-14 «El difícil laberinto de la genética canina: ¿Por qué es tan complicado hacer un diagnóstico en enfermedades genéticas?»

Había una vez un pequeño cachorro llamado Job. Job era un cachorro feliz y lleno de energía, pero su dueño notó algo extraño en su forma de caminar. Cuando lo llevó al veterinario, le diagnosticaron displasia de cadera, una enfermedad genética que afecta la cadera de los perros y que puede causar dolor e incluso discapacidad.

La familia de Job se preguntó cómo podía ser que su cachorro tan joven ya tuviera una enfermedad tan grave. El veterinario explicó que la displasia de cadera es una enfermedad genética compleja que resulta de la interacción de múltiples genes. Aunque se sabe que algunos genes están involucrados en la displasia de cadera, la causa subyacente de la enfermedad sigue siendo desconocida en muchos casos.

Job no es el único perro afectado por una enfermedad genética difícil de diagnosticar. La mayoría de las enfermedades genéticas caninas son causadas por la interacción de múltiples genes, lo que significa que no siguen un patrón de herencia simple (ver blog 22-4 monogénicas vs poligénicas). Esto hace que sea difícil determinar si un ejemplar está en riesgo de desarrollar una enfermedad genética y cómo se puede prevenir.

Además, muchas enfermedades genéticas caninas son específicas de ciertas razas, lo que puede dificultar el diagnóstico para los veterinarios que no están familiarizados con esa raza. Por ejemplo, la enfermedad de von Willebrand, un trastorno de la coagulación sanguínea, es más común en ciertas razas como los Dobermann.

Pueden ver una lista de enfermedades genéticas detectables por raza en este link.

El diagnóstico preciso de enfermedades genéticas caninas también puede verse obstaculizado por la superposición de síntomas con otras enfermedades de diferentes orígenes. Por ejemplo, enfermedades virales, bacterianas o incluso traumas por golpes accidentales. Esto puede llevar a un tratamiento incorrecto o incluso perjudicial para el perro.

Finalmente, la falta de capacitación en genética canina por parte de muchos criadores, profesionales y finalmente veterinarios puede dificultar el diagnóstico preciso de enfermedades genéticas. Sin una comprensión clara de la genética canina y las últimas investigaciones y tecnologías de diagnóstico genético, los veterinarios pueden estar luchando en la identificación de enfermedades genéticas.

¿Alguna vez has visto camadas criadas por ti con características no deseables, presuntamente genéticas?

Si lo anterior es cierto, ¿Por qué crees que pueden haber sido genéticas?

¿Has buscado asesoramiento? Si no, ¿por qué?

Aunque aún desconocemos la causa genética de muchas enfermedades como la displasia o trastornos cardiovasuculares, sabemos en la ciencia que son heredables por análisis de genealogía. La medición sistemática y análisis de casos de dichas enfermedades complejas nos dan medidas como la heredabilidad de reproductores para transmitir esas características. Es decir, aún si desconocemos esas causas genéticas, sí es posible darle manejo a esas enfermedades complejas de base genética. Se requiere esfuerzos en la medición y análisis de esos datos. 

En resumen, las enfermedades complejas en los animales de compañía tienen una fuerte base genética, pero también están influenciadas por factores ambientales y de estilo de vida. La identificación de enfermedades genéticas en animales de compañía es un desafío complejo que afecta tanto a las nuevas familias de peludos como a los veterinarios. Los factores que afectan esto incluyen el comportamiento de características poligénicas, la falta de conocimiento sobre las causas genéticas subyacentes de muchas enfermedades, la especificidad por raza de ciertas enfermedades, el sobrelapamiento de los síntomas con otras enfermedades de diferentes orígenes y la falta de capacitación en genética canina por parte de muchos veterinarios. 

Afortunadamente, hay muchos esfuerzos en curso para mejorar la comprensión de las enfermedades genéticas caninas y mejorar el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades. ¡Esa es una de mis pasiones como genetista! La investigación genética y la educación de los criadores, veterinarios y demás profesionales en genética canina son pasos importantes en la dirección correcta para ayudar a ejemplares como Job a vivir una vida más saludable y feliz.

Referencias:

– Bannasch, D. L., et al. «Genetics and epidemiology of common complex diseases in dogs.» Nature Reviews Genetics 21.12 (2020)

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